martes, 26 de noviembre de 2013

La Navidad antaño, años 60

La Navidad antaño en Córdoba, os dejo una serie de fotografías muy curiosas de éste periodo del año, están tomadas del Archivo Municipal de la ciudad.

Niño posando en el belén de su casa, años 60

Niños posando en el belén de su casa, años 60

Entrega premios del concurso de belenes 1968

Entrega premios concurso de belenes 1968



Cabalgata de reyes 1963

Cabalgata de reyes 1963

Cabalgata de reyes 1963

Cabalgata de reyes 1963

domingo, 24 de noviembre de 2013

Rosalinda Fox

De http://www.elmundo.es/suplementos/cronica

Rosalinda Powell Fox nunca pudo imaginar que llegaría a vieja. A muy vieja, exactamente a los 96 años con los que murió, hace tres, en Guadarranque (Cádiz). Falleció en una casa que estuvo en un paraje idílico, cuando ella compró los terrenos, y acabó rodeada de chimeneas industriales, cuando Franco decidió instalar cerca un polo químico.

Rosalinda Fox

El dictador, seguramente sin saberlo, fastidiaba así por segunda vez a esta inglesa menuda que llegó un día al norte de África enferma de tuberculosis bovina; una mujer distinguida que había estado seis meses atada a una cama para curarse sin éxito; alguien por la que ningún médico hubiera apostado. Ni ella misma. Se ignora si era modesta o no, pero en el libro en el que contó parte de sus aventuras, La hierba y el asfalto, decía que Churchill le agradeció sus labores a favor del Reino Unido en la Segunda Guerra Mundial.

La primera vez que Franco hizo daño a esta inglesa -espía, amante y aventurera, que se crió y casó en Calcuta fue en 1940- fue cuando cesó de manera fulminante y traicionera a su amante, Juan Luis Beigbeder, anterior alto comisionado en África, anglófilo por Rosalinda, extravagante, mujeriego, políglota, cultísimo y contrario, gracias en parte a la persuasión de su amante, a que España prestara ningún tipo de apoyo a Alemania e Italia en la Segunda Guerra Mundial. Justo lo contrario que opinaba el rubio y apuesto Serrano Suñer, su sucesor en la cartera de Exteriores, casado con una hermana de Carmen Polo, Zita.

A Beigbeder, su aventura con la inglesa le costó un exilio en Ronda. A Serrano Suñer, poco tiempo después, su lío con otra aristócrata, pero española, la Marquesa de Llanzol, le costaría la salida de los círculos de poder del Régimen. El cuñadísimo vivió mucho más. Beigbeder murió a los pocos años, con la casa de Guadarranque ya construida: mirando a Tánger y con parte del artesonado de su morada de Tetuán. Por entonces, trabajaba en una inmobiliaria en Madrid, mientras Rosalinda arreglaba papeles y cuentas corrientes en Inglaterra.

La historia de Rosalinda tiene pocas fuentes. El periodista especialista en el Magreb Domingo del Pino escribió un amplio artículo sobre su condición de aristócrata intrépida, conductora de un pequeño Austin rojo camino de las fronteras del norte de África como posible espía al servicio de Su Majestad británica. Fue ese escrito el que llamó la atención de María Dueñas, que vio allí material para su exitosa primera novela, El tiempo entre costuras. En ella se inventa a una protagonista, Sira, a la que Rosalinda convertirá en una espía con un taller de alta costura en Madrid como tapadera. Sira acude a Embassy a la hora del aperitivo para transmitir sus mensajes a Alan Hillgarth, jefe de los servicios secretos ingleses en la capital durante aquella época postbélica en España y prebélica en el mundo.

Parte de la familia de María Dueñas vivió en Tetuán, así que no le fue difícil recrear el ambiente del muchas veces olvidado Marruecos español. En las páginas de la novela no podían faltar los años más apasionantes de Tánger, aquellos años de la Segunda Guerra Mundial en los que espías, millonarios, bellezas cosmopolitas y un tanto disolutas, refugiados judíos, se daban cita en la barra del hotel Minzah, donde Dean preparaba los cócteles. Un ambiente en el que claramente se inspiró Casablanca, la película que se tenía que haber llamado Tánger.

Cuando Rosalinda Powell Fox se murió, hace apenas tres años, en Guadarranque, poca gente sabía que aquella viejecita frágil y nonagenaria pudiera haber tenido influencia en la política europea en los años previos al estallido de la Segunda Guerra Mundial. Aquella anciana de ojos azules, que, según la última señora que la cuidó, era «muy distinguida y elegante» más que un bellezón, enamoró en el 38 a Juan Luis Beigbeder.
Myra es una irlandesa que ahora vive en San Roque y una de las últimas amigas de Rosalinda. Le solía llevar una barra de labios de Chanel porque la inglesa fue presumida hasta el final y todo un carácter, según cuenta la señora que la cuidó los últimos años. En aquella casa queda una inmensa estantería con todo tipo de libros, «de Shakespeare, a best sellers, de flores, de historia, parece difícil leerse eso en una vida», dice Nicolás, el hijo de los guardeses.

Luis Cuervo fue también amigo tardío de Rosalinda. Este diplomático afincado en la zona de Sotogrande fue compañero de bridge de la inglesa y le prologó El césped y el asfalto, una recopilación de recuerdos que publicó para sus amigos en una pequeña editora local, disponible ahora en Internet por más de 100 euros el ejemplar. «Le dije que tenía que escribir algo más serio, que aquello era un poco sentimental», cuenta Cuervo.

Y es que Rosalinda Fox fue de esas personas que tuvo la suerte de vivir en los sitios más apasionantes de cada momento. Estuvo en los juegos olímpicos de Alemania antes de la Guerra y allí conoció al general Sanjurjo, con el que volvió a coincidir en Portugal, país al que se marchó Rosalinda desde Inglaterra buscando buen tiempo y una colonia inglesa.

Cuando Estoril se puso demasiado caro, llegó a Tánger y allí fue donde, en 1938, se consumó el romance con Beigbeder, mucho mayor que ella, feúcho y apasionado del Magreb. En su libro, nunca dice que fue espía pero basta con leer entrelíneas. Puede ser que se acercara al militar franquista por mero interés pero aquello se convirtió en una apasionada historia de amor.

A pesar del horror de chimeneas industriales, nunca quiso dejar aquella casa de Guadarranque que le pidió construir Beigbeder con vistas a Tánger. En casa de Rosalinda, en Guadarranque, hay papeles y fotos para reconstruir una de esas biografías apasionantes de entreguerras. José Mario Armero, ex director de Europa Press y muñidor de la transición, ya fallecido, tiene una biografía inconclusa de Beigbeder, un personaje fascinante del primer franquismo que acabó urdiendo planes contra el Régimen desde EEUU. Se sabe que estuvo invitado por los Windsor en las Bahamas. Y que quiso poner un gobierno provisional monárquico en Tánger. Allí donde daban las vistas de su casa de Guadarranque.

Más artículos sobre Rosalinda Fox y Beigdeber

http://latribunadelnoroeste.wordpress.com/2012/04/04/rosalinda-fox-ganando-dias-a-la-muerte/

http://www.domingodelpino.com/index.php?id=233

http://www.jccanalda.es/jccanalda_doc/jccanalda_alcala/artic-alcala/artic-biografias/beigbeder.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Luis_Beigbeder



martes, 19 de noviembre de 2013

Bebé robado en Córdoba

La familia Cepas García Galiano creyó que enterraba en el cementerio de San Rafael a uno de sus hijos gemelos, que dieron por muerto al nacer en el Hospital Provincial en diciembre de 1985; las pruebas de ADN concluyen que era una bebé que nada tiene que ver con ellos.


Andrés Cepas García Galiano muestra la documentación con la que apoya la búsqueda de su gemelo.

La madre de Andrés Cepas García Galiano dio a luz gemelos en el hospital provincial de Córdoba el 19 de diciembre de 1985. Sin embargo, Andrés Cepas nunca llegó a conocer a su hermano. La matrona que atendió a su madre les dijo que el pequeño murió a las dos horas de nacer. Ella misma lo había bautizado con el nombre de Jesús, según su testimonio. Sin embargo, en la Hoja de Aborto consta que el pequeño murió a los 15 minutos de vida. Mientras Andrés Cepas se recuperaba en la incubadora del hospital de un parto prematuro (salió al mes siguiente), la familia enterró los restos de lo que pensaba que era su hermano en un nicho del cementerio de San Rafael.

El pequeño ataúd ha reposado en el cementerio de San Rafael desde hace 27 años. El 4 de septiembre de este año, el toxicólogo forense y genetista Jaume Buj dirigió una compleja operación de exhumación privada (la familia había intentado desde hacía años que fuese la justicia quien investigase su caso, pero por tres veces se lo archivaron) con un resultado asombroso. De los escasos restos que se conservaban en el interior del pequeño ataúd, Buj pudo sacar muestras de ADN que arrojaron un testimonio sorprendente: no sólo la genética no se correspondía en absoluto con la familia Cepas García Galiano, sino que lo que allí se enterró no fue a un niño, sino a una niña.


A su madre no le llegaron a entregar en el hospital provincial un parte de defunción de su hijo pequeño, pese a que en la Hoja de Aborto constaba que había muerto a los 15 minutos de nacer.


Autor del texto y de la imagen: http://www.cordopolis.es

La noticia original la podéis encontrar en: http://cordopolis.es

Viejos papeles

Ha llegado la hora de desvelar el porqué del blog y el significado de su nombre. Hace un par de años, mientras paseaba por la mañana a mi perro (Isidro) y él hacía sus cosas, miré hacia el suelo y vi unos papeles marrones bien doblados bastante mojados pues estaba lloviendo aquella fría mañana.

Los cogí pues tenía curiosidad por saber qué era, así que llegué a casa y los dejé secar encima de la mesa bien estirados y pude comprobar como se trataba de una Fe de Bautismo o de Nacimiento, un recibo del cementerio y de dos notas de nacimiento.

Reconstruí la familia e hice el árbol genealógico básico para comprobar el parentesco y pude corroborar la veracidad de los documentos. Se trata de una familia de Córdoba, de la cual fallecen los dos progenitores (el padre era de elevada edad), y quedan huérfanas las hijas que pasaron a depender del Hospicio de la calle Torrijos. Una de las niñas fallece corriendo con los gastos del entierro una tía suya.

Éste es el porqué del nombre del blog, los viejos papeles que custodio con tanto mimo.