domingo, 28 de julio de 2013

Documento Histórico: entrevista a Miguel de Molina

En 1990 un equipo de Canal Sur, se desplazó hasta Argentina para realizar una entrevista al gran Miguel de Molina, exiliado de España por su condición de homosexual. Parte de su vida aparece retratada en el libro escrito por Fernando Olmeda "El látigo y la pluma" en 2004. Nos cuenta de como su auge y decadencia en plena Guerra Civil y durante los primeros años de Posguerra, de como las autoridades hacían la "vista gorda" mientras estuvieran entretenidos por los espectáculos que éstos artistas ofrecían. Un Régimen contradictorio desde un principio, pues los testimonios que recoge la obra así nos lo muestra, había gays en todas las "estancias" del Régimen. Es un libro sinceramente que merece la pena ser leído.

Aquí la entrevista a Miguel de Molina, un documento único.



Y aquí una actuación del mismo:


Curiosidades sobre la Prensa en la Guerra Civil

Durante la Guerra Civil, en la prensa del momento era frecuente que aparecieran las detenciones realizadas en el día anterior. Aquí os dejo una de esas breves notas publicada por el Diario de Córdoba.

Cabecera del Diario de Córdoba, 4 de agosto de 1936.



La noticia en cuestión:



Detenciones 3 de agosto de 1936

viernes, 19 de julio de 2013

Todo sobre José Marín García

Desde hace bastante tiempo, llevo investigando al tío de mi abuelo, José Manuel Marín García de profesión camarero, nacido en Córdoba en 1888, y casado en 1953 a los 65 años de edad como ya os conté aquí. Pues bien, me quedaba algo pendiente y era saber de él durante la década de los años 40 y por fin lo he conseguido, ha sido una tarea difícil principalmente por la carencia de documentación, ya que una persona no siempre genera documentación oficial suficiente como para dejar rastro que nos permita su rastreo y posterior recomposición.

Hechos vitales

  • Nace: 11 - 02 - 1888 en Córdoba. Hijo de Nicolás Marín Garrido y de Benita García Fenoy (mis tatarabuelos).

  • S. Militar: 1909, Parroquia de la Magdalena.
    • Altura: 1,65 metros.
    • Perímetro torácico: 78 cm.

      Declaración de soldado útil de José Marín García, 1909.
  • Matrimonio: 8 - 10 - 1953, con Ángela Ortigosa Artacho de 51 años, natural de Benamejí, Córdoba. Él de 65 años de edad, natural de Córdoba.

  • Muerte: 22 - 12 - 1961, en el Hospital de Agudos de Córdoba, a causa de "neumonía traumática consecutiva a la fractura del fémur".

    La inscripción en el Registro Civil no se produjo de forma ordinaria como en la mayoría de los casos, sino por una Carta Orden dada del Juzgado de 1º Instancia e Instrucción nº 1 de Córdoba a fecha 28 de diciembre de ídem. Eso quiere decir que su muerte, no pudo ser certificada por los médicos, bien porque entró cadáver en el Hospital de Agudos o por que tenía heridas que no se sabía que las había producido.
Hipótesis

José Marín García, siempre vivió con sus padres hasta que éstos fallecieron, su madre en 1936 y su padre en 1940. A partir de entonces, vivirá con una señora llamada Ángela Ortigosa Artacho con la que no tendrá descendencia, primero en la calle San Francisco, y posteriormente en la calle Cardenal González nº 63. Lo interesante viene ahora, esta zona es de prostitución en la Córdoba de posguerra y bien entrado el siglo XX.

Calle San Francisco, número 43.


Calle Cardenal González número 63.

José, a diferencia de su hermano, permaneció toda su vida soltero, hasta contraer matrimonio en 1953, años después de haber sido detenido por la Guardia Civil en dos ocasiones y juzgado por el Gobernador Civil,  agosto y septiembre de 1944, 15 días de arresto en prisión cada vez, la primera vez (no se especifica el motivo) la segunda por "cometer actos inmorales en vía pública". Es decir le aplicaron la Ley de Vagos y Maleantes. Podéis leer más sobre ella aquí.

Estos hechos, me llevan a pensar en varias hipótesis:

- bien que fuera homosexual y estuviera con esa señora por temor, como hacían otros tantos homosexuales.

- bien que la señora fuera prostituta porque la calle donde vive es la zona por excelencia en prostitución en Córdoba aquellos años, y él estuviera con ella, pero resulta difícil de creer.


- La última y más arriesgada, que fuera proxeneta, y ésta señora ejerciera a su cargo.

Actualización:


Concluida la lectura de El Látigo y la Pluma de Fernando Olmeda, y tras haber comparado los hechos vitales de José Marín García con los expuestos en la referida obra, concluyo la investigación sobre el sujeto confirmando desde mi punto de vista como Historiador y basándome en los hechos que acontecieron en la vida de citado José Marín: que era homosexual y las dos veces que ingresó en prisión estando arrestado quince días cada vez por actos inmorales, cumpliendo dicha condena en la Prisión Provincial de Córdoba, se deben a la aplicación de la ley de vagos en 1944, son similares las penas aplicadas a homosexuales en la época por mostrar "cualquier síntoma" de homosexualidad en público.

domingo, 7 de julio de 2013

El nacimiento de la Compañía de Jesús

La Compañía de Jesús nació entre 1538 y 1541, en un momento histórico en el que se estaba produciendo una profunda renovación de la espiritualidad. Entre las órdenes religiosas se estaba asentando el movimiento de la observancia. El protestantismo avanzaba por Europa. El erasmismo, considerado heterodoxo, era perseguido. Y las autoridades católicas consideraban cada vez más necesaria la convocatoria de un Concilio general.
   
           
La Compañía apareció gracias a la iniciativa de Ignacio López de Loyola. Un personaje extraño, controvertido, difícil de clasificar, que podemos situar ideológicamente entre las inquietudes renacentistas y los rasgos propios de épocas anteriores.
           
            El Papa Paulo III mediante la bula “Regimini militantes ecclesias” concedió a la Compañía su estatus de oficialidad. Sus constituciones la dotaron de un grado de modernidad que la diferenciaba claramente del resto de las órdenes de la época. Desde un primer momento destacó por su carácter plenamente renacentista. La Compañía se caracterizó especialmente por su obediencia absoluta al papa. Asimismo, adaptó el sentido monástico a la necesidad de movilidad del apostolado en un mundo en constante cambio. Y comenzó a definirse por una serie de factores, entre los que podemos resaltar el respeto individualizado; la sustitución del oficio cultual por la oración mental; la exigencia entre los miembros de un cierto nivel cultural (punto cuya importancia creció cuando San Ignacio acogió el ministerio de la enseñanza como una de la labores principales de la Compañía). En un principio, la Compañía no poseía un ministerio específico, lo que daba a sus miembros mayor libertad, siempre teniendo en cuenta el arraigo que en ellos tenía el principio de obediencia. Por ello, los jesuitas podían dedicarse a cualquier tipo de apostolado, siempre que fuera a mayor gloria de Dios. También les distinguió el carácter misionero al servicio del papa, al que se ligaban -los que lo desearan mediante un especial 4º voto-. No todos los miembros cumplían esos cuatro votos, aquellos que sólo obedecían los tres primeros era conocidos como “coadjutores espirituales”, y se ocupaban de cargos de menor importancia. Había también coadjutores legos, dedicados a tareas menos cualificadas, «viles», manuales.
           

Desde el punto de vista económico, la orden estaba obligada a una pobreza estricta. Sólo las casas de estudio y las de formación de jóvenes podían tener rentas propias. Los profesos renunciaban a cualquier riqueza, y también a cualquier prelacía o cargo eclesiástico.