domingo, 23 de junio de 2013

La endogamia en la Casa de Habsburgo

 
Carlos II de España
Desde tiempos atrás Isabel la Católica era consciente de los problemas de salud que acarreaban los matrimonios entre parientes, tal y como se demuestra con Juana de Castilla o como la historiografía la denominó Juana la Loca, la cual según diversos estudios de la época  presentaba un cuadro de “melancolía”. Carlos Fisas en “Historias de las Reinas de España, la Casa de Austria” dice que tanto Isabel de Castilla como su entorno estaban al tanto del estado psicológico de Juana. Sobre esto, se puede divagar bastante, la mayor parte de la historia está mitificada. Lo que si es cierto que los Habsburgo abusaron sobremanera de los matrimonios endogámicos.

Fernando de Aragón desposó a Isabel de Castilla, eran primos, la hija de estos,  Juana de Castilla casó con Felipe el Hermoso. Es aquí cuando la dinastía Trastámara dará paso a los Austria, pues era nieto de Maximiliano I de Austria (Habsburgo).  El Hijo de estos Carlos I de España y V de Alemania casó con Isabel de Avis hija de Manuel I de Portugal y María de Aragón y Castilla hermana de Juana, por tanto primos. Felipe II hijo de Carlos I, casó en primeras nupcias con María Manuela de Portugal hija de Juan III de Portugal hermano de Isabel de Avis; de ésta unión nacería el Príncipe Carlos, según cuentan estaba “loco”. La descendencia de Felipe II llega de manos de Ana de Austria, sobrina carnal, hija de su hermana María y Maximiliano; de esta unión desciende el futuro rey Felipe III.  Anteriormente Felipe II había estado casado con tu tía María Tudor, pasando a ser efímeramente Felipe I de Inglaterra.
La culminación de esta colosal obra se manifiesta en la figura de Carlos II, moriría sin descendencia alguna, por problemas congénitos.

Carlos II era hijo de Felipe IV y Mariana de Austria ésta, hija de María Ana y Fernando II, María y Felipe IV eran hermanos, hijos de Felipe III y Margarita de Austria, hermana de Fernando II casado con María Ana de Baviera, padres de Fernando III.

Como vemos todo está interrelacionado. Todos los monarcas sufrieron diversas dolencias, de muy variada índole.

El problema de la endogamia se acrecentó con el matrimonio de Felipe IV y Mariana de Austria, él era su tío carnal.

Con Carlos II se cierra el círculo creado por Fernando e Isabel, tanto por línea materna como por la paterna están todos emparentados.


domingo, 9 de junio de 2013

Eva María Duarte de Perón en España

A colación con la premiada mini-serie que se ha emitido estas dos últimas semanas en Televisión Española, os traigo una serie de fotografía extraídas de -Enrique F. Widmann-Miguel, EVA PERÓN EN ESPAÑA, 2009.

Podéis comprobar la asombrosa labor de documentación que se ha llevado a cabo, donde hasta la ropa de la actriz que encarna a Eva Duarte de Perón son idénticas a las que lució la Primera Dama durante su visita a España.







Eva Duarte de Perón leyendo un discurso.



Evita a su llegada al aeropuerto de Barajas, Franco, su mujer e hija.


domingo, 2 de junio de 2013

Represión, represaliados.

Junto con la hambruna y la imposibilidad de cubrir las necesidades básicas, la represión encorsetó aún más a una población, que a duras penas conseguía recuperarse de las heridas de la contienda. En el año 1945 en Córdoba se ha comprobado como un alto porcentaje de reclusos proceden de zonas rurales, esto está íntimamente relacionado con la intensa represión llevada a cabo en zonas en las que había intensa actividad política, algunas de estas fueron Fernán Nuñez, Rute, Montilla, Montoro, Espejo, en la provincia de Córdoba. Esta procedencia, está íntimamente ligada con la elevada actividad política en el ámbito rural, organizaciones como la CNT y la UGT fueron reprimidas, y sus afiliados represaliados y confinados en prisiones. La represión no sólo afectó a los reos, también a  sus familias que sufrían situaciones de mofa, burla, obligación de limpiar dependencias municipales[1].

            En 1940, como se recoge en la obra Morir, matar, sobrevivir[2]... La represión en el norte de la provincia de Córdoba fue dura, al establecerse allí un destacamento de la legión, al mando del cual estaba el comandante Salvador Bañuls, ejerciendo una gran represión hacia toda la población. Son varios los casos en que se relata la especial crudeza de las actividades represoras: apaleado murió en Cardeña “Pedro Gutierrez Díaz” en octubre de 1940, en la localidad de Villanueva de Córdoba son tres los casos recogidos: “José Huertas Valverde” el 16 de octubre de 1940 le desgarraron la garganta con un embudo, “Juan Cantador” muere apaleado en la Comandancia el 26 de agosto de 1940, “Juan Fernández Moreno” le aplicaron la “Ley de Fugas” el 24 de octubre de 1940. En Santa Eufemia al padre de un huido un tal “veneno” lo maltrataron y le introdujeron aceite hirviendo en los oídos.

La represión no solo consistió en recluir a los “infractores” sino también en castigos físicos y morales.  Junto a la fuerza física, una serie de leyes contribuyeron a “legalizar” la represión [...]  la de Responsabilidades Políticas del 9 de febrero de 1939, la de Represión de la Masonería y el Comunismo de 1 de marzo de 1940, y la de Seguridad del Estado de 29 de marzo de 1941. Esta última ley sustituyó en muchos aspectos a la legislación penal ordinaria que el franquismo no adaptó a sus necesidades hasta 1944, a raíz de la promulgación del nuevo Código Penal. Posteriormente, el Decreto-Ley del 18 de abril de 1947 procedió a la definición y represión de los delitos de bandidaje y terrorismo a la vez que derogaba la Ley de Seguridad del Estado de 1941, restableciendo la competencia de la justicia militar para todos los delitos en ella tipificados y relativos a cualquier forma de disentimiento [...][3] Sin embargo la represión más dura de todas, como señala Rodríguez González; fue la ideológica, que afectó en todos los aspectos a la vida cotidiana de los españoles. En este ámbito cabe mencionar la supresión del divorcio mediante la Ley del 26 de octubre de 1939, y la Ley del 24 de enero de 1941, que penalizaba el aborto.

Una de las leyes más controvertidas fue la “Ley de vagos y maleantes” que si bien no es propia del régimen, ya que se crea en 1933 durante el gobierno de coalición republicano-socialista, consolidándose durante la dictadura como un instrumento de control y represión social, como indica Iván Heredia Urzáiz[4] la principal característica de esta disposición normativa es su supervivencia tras la II República Española. El objeto de esta ley durante el denominado primer franquismo no fue solo castigar a los vagabundos, proxenetas, ladrones,  sino cargar duramente contra los considerados “peligrosos” prioritariamente a los homosexuales, ya que eran vistos como un peligro ante el nuevo modelo social. Como señala Fernando Olmeda […] Los homosexuales fueron calificados como «invertidos sexuales», «desviados», «degenerados» o «parásitos» que proporcionaban un espectáculo odioso y degradante, poco compatible con la moral de los vencedores. En un estado machista y donde se exaltaba la figura del «macho», los afeminados, los homosexuales comenzaron a ser señalados y pasaron a engrosar el heterogéneo grupos social de los marginados por el franquismo. Una exclusión que tuvo su traducción legal a partir de la promulgación del Código Penal del año 1944.[...][5] Aunque la ley no establecía la homosexualidad como delito, será a comienzos de la década de los años cuarenta, cuando los jueces comenzaron a considerarla como tal, para reprimir las denominadas “desviaciones sexuales”.[6] 
           
Respecto a la permanencia de los detenidos en prisión,  la situación de los presos de la Prisión Provincial de Zaragoza quizás sea extrapolable al resto de centros penitenciarios del país. A partir de 1945 se intensificaron las detenciones aplicando esta Ley provocando un aumento considerable de la población reclusa tal como señala Urzáiz. […] Es curioso que hasta 1954 no se incluyera en la Ley de Vagos a los homosexuales como elementos peligrosos, y digo curioso porque este hecho podían haberlo hecho en 1948 cuando se hizo una reforma de la ley en la que se incluyó como posibles elementos peligrosos a los que, por sus actividades, relaciones, frecuentación de lugares o modo de vivir habituales, hagan recaer sobre ellos indicios fundados de sustraer a la lícita circulación de divisas, mercancías y otros artículos intervenidos o de comercios, ayudar o de otro modo facilitar la especulación de los mismos. [...][7] Atendiendo a la reforma de 1954 de la Ley de Vagos y Maleantes en 1954 en la cual se incluye específicamente la homosexualidad como delito contra el “orden social y la paz pública”, cabría mencionar la ilegalidad e irregularidad de las detenciones e internamientos de los homosexuales,  que continuaron siendo segregados del resto de la población pasando a los denominados centros especializados, entre los que se encontraba la Prisión Provincial de Córdoba, como así lo señala Heredia Urzáiz […] Lo cierto es que desde 1947 numerosos presos «homosexuales» estaban siendo trasladados hasta la prisión cordobesa. Así lo demuestran los numerosos expedientes que se han localizado en el ACPZ, Fondo de la Prisión Provincial de Zaragoza, Expedientes de internos, 1936-1950. […] Debido a la escasez de datos que proporciona el Padrón Municipal, resulta nulo establecer alguna relación entre los reclusos computados para este estudio y la aplicación de esta Ley, pero sí queda patente la relación entre la numerosa procedencia de reos de áreas rurales y la vinculación de éstas con los partidos políticos de izquierda, organizaciones obreras y cargos en la administración republicana tal y como se puede constatar en varias listas elaboradas por Arcángel Bedmar.

A través de algunos casos concretos, podemos conocer mejor la situación que vivieron los miles de presos encarcelados en las prisiones provinciales, municipales e improvisadas repartidas por la geografía española: la elevada mortandad, las duras condiciones higiénicas, escasez de salubridad, etc.




[1]    Cuevas Tomasa. Cárcel de mujeres (1939 -1945). Barcelona, 1985.
[2]    Casanova Julián  et Alii. Morir, matar, sobrevivir... Barcelona, 2004. Página 275.
[3]    Rodríguez González, Javier. La represión franquista y la memoria pública. Universidad de León.
[4]    Heredia Urzáiz, Iván. Control y exclusión social: la ley de vagos y maleantes... Universidad de Zaragoza.
[5]    Olmeda, Fernando. El látigo y la pluma. Madrid, 2005.
[6]    Heredia Urzáiz, Iván. Control y exclusión social: la ley de vagos y maleantes... Universidad de Zaragoza.
[7]    Olmeda, Fernando. El látigo y la pluma. Madrid, 2005. p. 99 y ss.