jueves, 21 de febrero de 2013

Una florera y una encajera

En el Padrón Municipal cualquier actividad podía constituir una profesión. Hace unos días os hablé de mi tatarabuela Benita García Fenoy, pues bien, hoy descubro que entre los múltiples oficios que ejerció se encuentra el de "Florista oficial" y una vecina el de "Vendedora de encajes ambulantes". Según mi amigo Paco del blog notas Cordobesas y copio textualmenete:

Florera Lucas será como florista ahora. En la calle Romero había una casa que eran floreras, son el equivalente (seguramente) de las actuales floristerías. En cuanto a encajera hacían encajes, esa labor de tejido semitransparente hecho a mano y con bordados. Acuérdate del encaje de bolillo, que era otra labor en este caso con los bolillos, como si lo hicieras con el ganchillo. Antes habían oficios muy curiosos, las puñeteras hacían puños de camisa, había una camisería en al calle Ambrosio de Morales que me acuerde y cuando pasaba las veía trabajar. Las camisas antes los cuellos y puños, se almidonaban para que quedaran duros. a los cuellos se le ponían ballenas para que no se voltearan. Era todo muy curioso. Concretando la florera comerciaba o trabajaba con flores, y la encajera con encajes,  vender o manufactura.


Benita es mi tatarabuela, Miguel Marín Garrido es el misterioso cuñado, y María Josefa la encajera.

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