viernes, 28 de septiembre de 2012

Situación de las prisiones tras la Guerra Civil (1936 – 1939)

No cabe duda que tras la contienda, la población institucional o reclusa aumentó considerablemente, hasta provocar el colapso de un sistema carente de medios e infraestructuras. Los reclusos yacían en las celdas de cientos de prisiones habilitadas y prisiones provinciales distribuidas por todo el territorio español.

El nuevo estatus político se consolidaba, a la par que las medidas represoras causaban estragos en una población que a duras penas conseguía reponerse de los devastadores efectos de la guerra, en una España aislada. 

El Régimen Penitenciario se fue configurando a lo largo de la década de 1940. Al mismo tiempo que aumentaba la población reclusa, lo hicieron las muertes en dichas instalaciones, […] en Córdoba fueron 110 reclusos fallecidos tan sólo entre diciembre de 1940 y enero de 1941 y más de la mitad murieron por avitaminosis y anemia. [...] 1 El aumento de defunciones en estos primeros años de la década de los años cuarenta, podría estar relacionado con la epidemia de tifus que sacudió las prisiones españolas a comienzos de la década de 1940 y que el Régimen trató de ocultar. 

En sus inicios, el régimen franquista derogó la legislación republicana, lo cual también afecto al sistema penitenciario,  sin embargo la reforma emprendida por el bando sublevado tan solo quedó en una vuelta al Reglamento Penitenciario de 1930.  No sería hasta 1948 momento en el cual el nuevo estatus político contaría con un Reglamento de los Servicio de Prisiones ex profeso 2, que sería reformado en 1956.


Legislación penitenciaría republicana derogada en noviembre de 1936. 3
Fecha
Contenido
24-IV-1931
Orden que establecía la libertad de conciencia de los reclusos y la recepción de prensa.
12-V-1931
Orden para mejorar el régimen alimenticio de los presos.
30-XI-1931
Circular disponiendo que los gastos de viaje, billetes de ferrocarril y ropa de penados puestos en libertad serían abonados por la Administración.
22-III-1932
Decreto por el que se concedía la libertad condicional a los septuagenarios de intachable conducta que ofrecieran garantías de llevar vida honrada en libertad.
29-III-1932
Decreto por el que se creaba el Instituto de Estudios Penales destinado a la preparación del personal de prisiones y a la ampliación de sus estudios.
27-IX-1934
Decreto por el que se concedía un suplemento extraordinario para manutención de internos e hijos de reclusos en su compañía.
25-X-1935
Ley que ordenaba la retirada urgente de cadenas blancas, grillos e hierros de sujeción que aún quedaban en los establecimientos penitenciarios.

El Caudillo, en una entrevista concedida al periodista Manuel Aznar, declaró acerca de la consideración sobre los presos, los cuales serían divididos en dos grupos: […] los que llamaríamos criminales empedernidos, sin posible redención dentro del orden humano, y los capaces de sincero arrepentimiento, los redimibles, los adaptables a la vida social del patriotismo. En cuanto a los primeros, no deben retornar a la sociedad; que expíen sus culpas alejados de ella, como acontece en todo el mundo con esa clase de criminales. Respecto de los segundos, es obligación nuestra disponer las cosas de suerte que hagamos posible su redención. ¿Cómo? Por medio del trabajo.[...] 4

La privación de libertad, pretendía por un lado “regenerar la sociedad de la Nueva España” y por otro servir de “ejemplo” para los posibles infractores. Asimismo, la década de los años Cuarenta es importante no sólo por la fuerte represión hacia los denominados por la historiografía de la época los vencidos sino porque en estos primeros años de la Dictadura se va articulando el corpus legislativo.

Fueron numerosas las leyes dictadas para imprimirle legalidad a la represión, a la tortura, a las numerosas condenas a muerte, a los fusilamientos, a las fugas simuladas... todo ello junto a la Ley de Vagos y Maleantes, junto con la Ley de Responsabilidades Políticas 5 situaba fuera de la legalidad a aquellas personas por incurrir en delitos no tipificados como tal en el momento de su ejecución, esto nos hace comprensible la situación que se vivía en las prisiones a partir de 1939, momento en que las detenciones comenzaron a ser más intensas.

Próxima la total liberación de España, el Gobierno, consciente de los deberes que le incumben respecto a la reconstrucción espiritual y material de nuestra Patria, considera llegado el momento de dictar una Ley de Responsabilidades Políticas, que sirva para liquidar las culpas de este orden contraídas por quienes contribuyeron con actos u omisiones graves a forjar la subversión roja, a mantenerla viva durante más de dos años y a entorpecer el triunfo providencial e históricamente ineludible, del Movimiento Nacional, que traduzca en efectividades prácticas las responsabilidades civiles de las personas culpables y que, por último, permita que los españoles que en Haz apretado han salvado nuestro país y nuestra civilización y aquéllos otros que borren sus yerros pasados mediante el cumplimiento de sanciones justas y la firme voluntad de no volver a extraviarse, puedan convivir dentro de una España grande y rindan a su servicio todos su esfuerzos y todos sus sacrificios. 6

Como indica José Rodríguez González 7, fundamentalmente son tres los elementos destruidos, desmantelados, suprimidos durante la Guerra Civil y prohibidos durante la posguerra, en base a los que la Dictadura se sustentaría; se trata de la desarticulación de los partidos políticos, organizaciones obreras y de las instituciones democráticas. Los anteriores elementos son en los que más hincapié hizo el franquismo y que caracterizarían desde un primer momento a la dictadura; la ausencia de libertades, prohibición de partidos políticos y de organizaciones obreras como la UGT o la CNT. La configuración jurídica concerniente a los reclusos: se caracterizó en la arbitrariedad, indefensión del preso, y en el peso decisivo de la ideología política del recluso en cuanto a la pena aplicable y no en base al delito.

En cuanto a la represión, destacar el carácter selectivo de la misma, reprimiendo primero a las autoridades políticas, destacados republicanos y dirigentes políticos sindicales de los partidos políticos y organizaciones suprimidas.

Para entender mejor el progresivo aumento de las detenciones llevas a cabo tras la contienda, de todos aquellos que habían tenido alguna relación con la política, hemos de acudir al Título I, Capítulo I, Artículo I de la Ley de Responsabilidades Políticas de 13 de febrero de 1939, donde aparece un listado completo de aquellos Partidos y organizaciones prohibidas a efectos retroactivos, estamos pues ante una situación de ilegalidad al considerar prohibido algo que anteriormente fue legalmente permitido.

Se entenderán comprendidos en esta sanción los siguientes partidos y agrupaciones: Acción Republicana, Izquierda Republicana, Unión Republicana, Partido Federal, Confederación Nacional del Trabajo, Unión General de Trabajadores, Partido Socialista Obrero, Partido Comunista, Partido Sindicalista, Sindicalista de Pestaña, Federación Anarquista Ibérica, Partido Nacionalista Vasco, Acción Nacionalista Vasca, Solidaridad de Obreros Vascos, Esquerra Catalana, Partido Galleguista, Partido Obrero de Unificación Marxista, Ateneo Libertario, Socorro Rojo Internacional, Partido Socialista Unificado de Cataluña, Unión de Rabassaíres, Acción Catalana Republicana, Partido Catalanista Republicano, Unión Democrática de Cataluña, Estat Catalá, todas las Logias masónicas y cualesquiera otras entidades, agrupaciones o partidos filiales o de análoga significación a los expresados, previa declaración oficial de hallarse, como los anteriormente relacionados, fuera de ley. 8
Los Centros Penitenciarios no sólo se idearon para acoger al recluso durante el cumplimiento de su condena, sino que habría el prisionero de redimirse de “sus pecados” mediante el trabajo. La redención de penas fue uno de los aspectos más controvertidos de la nueva ordenación penitenciaria, al respecto existe una extensa bibliografía. […] 9  El cómputo de la redención de penas era de un día de pena redimido por cada dostrabajados y de forma idéntica para contabilizarlo en la libertad condicional 10. Casi un año después se estableció la propuesta de horas extras o trabajo a destajo “a razón de redención por cada suma de las horas extras de trabajo igual a los de jornada en el trabajo u oficio de que se trate” 11. La Junta de Régimen de cada prisión elevaba al Patronato de Nuestra Señora de la Merced la propuesta de redención. Pero no todos los presos eran beneficiarios de la redención. Sólo aquellos con condena firme podían acogerse a ella. Los encausados por el Tribunal para la Represión de la Masonería y el Comunismo, tampoco podían hacerlo por ser considerados sujetos no aptos de corrección. También quedaban excluidos del régimen de redención de penas por el trabajo aquellos que intentaban evadirse y a los condenados que con posterioridad a su condena cometieran un nuevo delito “aunque no quedarán exentos de la obligación de trabajar en beneficio del Estado sin percibir jornales en cuantos servicios y trabajos se considere conveniente utilizarlos y serán precisamente destinados a los Establecimientos o Destacamentos Penales de régimen más severo o que se hallen geográficamente en las plazas o lugares más alejados de la Península” 12

En cuanto a las presas, nuevamente la distinción en el trato y en la consideración delictiva de la mujer hacía que en ella el trabajo fuese obligatorio e inherente a la corrección femenina, mientras que en el caso masculino el trabajo acaba por considerarse un beneficio penitenciario. Además, al crearse los establecimientos especiales de reforma para mujeres caídas, se excluye de la redención de penas a las mismas 13. Pero el 19 de agosto de ese mismo año, una orden disponía el ingreso de las “reclusas de vida ligerada y desamparadas en los albergues del Patronato de Redención de Penas, y conventos de oblatas y adoratrices, por un plazo no superior a los dos meses y con cargo al presupuesto del Estado”. […]

Notas:


  • 1. Gómez Bravo, Gutmaro. El exilio interior. Ed, Taurus. Madrid, 2009.
  • 2. Reglamento de Servicios Penitenciarios de 5 de marzo de 1948.
  • 3. Chaves, Julián. Palacios en: Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, 4, 2005, pag. 28.
  • 4. Diario Vasco. 1 de enero de 1939.
  • 5B.O.E nº 44, de 13 de febrero de 1939.
  • 6Extracto Ley de Vagos y Maleantes, 1939.
  • 7. Rodríguez González, Javier. La represión franquista y la memoria pública. Universidad de León.
  • 8. Ley de Responsabilidades Políticas de 13 de febrero de 1939. Título I, Capítulo I, Artículo I.
  • 9Ibidem. Hispania Nova. Revista de Historia Contemporánea, 6, 2006.
  • 10. Orden de 7-10-1938 (arts 5-6).
  • 11Orden 11-9-1939.
  • 12. Orden de 14 de marzo de 1939. BOE nº 77 de 19 de junio de 1939.
  • 13Decreto 6-11-1941 (art 5).

2 comentarios:

  1. Ya mismo tenemos los mismos métodos que citas, las diferencias están acortándose.
    Saludos y enhorabuena por el trabajo

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  2. Efectivamente Paco, cada vez estamos más cerca de tiempos pasados que nunca, para que luego digan que no existen los viajes en el tiempo. Eres de los pocos que sabe valorar mi trabajo, esa empresa que se llama Universidad de... ha perdido un gran investigador como lo soy yo.

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